Comida, el status del millennial | Andres Macario

Andrés Macario. ¡Mira esta comida sana que acabo de cocinar! o ¡Estoy en un restaurante compartiendo esta comida de autor! Es probable que mensajes de este tipo te hayan llegado en Facebook, Twitter, grupos de WhatsApp y, sobre todo en Instagram. Más probable si hay millennials en tus círculos. La comida está de moda entre los jóvenes. Y no es sólo sinónimo de sustento. Es un icono de prestigio y status social.

Comida, el status del millennial - Andres Macario

Comida, el status del millennial – Andres Macario

Resultaba común en generaciones anteriores, como los baby boomers o la generación X, que de pequeños nos preguntaran qué queríamos ser de mayores. A los millennials (nacidos entre 1981 y 2005) lo que les están transmitiendo es que muchas de las profesiones que tendrán que ocupar aún no existen. Las expectativas y las promesas son altas. Tanto que exceden las realidades que encuentran cuando llega el momento de emanciparse y ganar un salario. Ven difícil comprar una casa o formar una familia. La incertidumbre es la norma. Frente a una vida tan digital, donde se practican eSports y las recomendaciones las dan influencers, tienen que agarrarse a algo, y ese algo está resultando ser la comida.

Actitud de los millennials respecto a la comidaEn Instagram hay 180 millones de fotos con el hashtag #food. La comida se ha convertido para los jóvenes en un reflejo de sí mismos, incluso en un símbolo de logro. Es un fenómeno que está arrasando en Estados Unidos pero que trasciende fronteras porque se trata de una tendencia de corte generacional. No es casual que sea una moda totalmente ligada a la tecnología. Más bien es causal porque se considera que justamente han sido los medios digitales los detonantes del movimiento foodieyum, como lo denominan en tierras anglosajonas. Este gráfico de The Futures Company (grupo Kantar) refleja la diferencia en estos aspectos con las generaciones previas.

Comida, un fenómeno social generacional

Precisamente, una millennial estadounidense llamada Eve Turow Paul ha decidido dedicarse a investigar este fenómeno social de la comida como icono, que ella considera íntimamente unido a los ámbitos político y económico. Durante cuatro años ha realizado múltiples entrevistas, no sólo en su país, también en España, Australia, China, India, entre otros, constatando así su carácter generacional cuyas fronteras vienen marcadas por la tecnología, no por el mapa político. Su estudio revela que los millennials, en tiempos de incertidumbre y cambio de valores, han encontrado en la comida algo donde agarrarse para mostrar prestigio y logro personal. No pueden gastar su dinero en nada que garantice su futuro y lo hacen en algo efímero. Gastan energía en elegir lo que comen, compartirlo en sus círculos sociales y observar las imágenes de la comida de sus amigos en red.

Una obsesión con origen en la tecnología y ampliada por la misma. Un movimiento que puede tener una gran trascendencia. A los ojos de esta investigadora -que ya ha escrito un libro sobre sus hallazgos- la forma en la que comen los jóvenes y la importancia que le dan a la comida puede -o debería- tener efectos sobre decisiones políticas, de salud y de educación. La comida basura afecta al rendimiento de los más jóvenes y, en muchos casos, es la única accesible a su bolsillo. Eve Turow aboga por una comida sana y ecológica accesible para todos los jóvenes, que llene sus estómagos -además de sus smartphones– contribuiría a un mejor resultado en el sistema educativo y menor gasto de los sistemas de salud.

Otros estudios, también en Estados Unidos, han detectado que los adolescentes -por primera vez en la historia- gastan más en comida que en ropa. Esta tendencia, a su vez, se refleja en otros sectores como retail, ya que también por primera vez están disminuyendo las visitas de estos jóvenes a los centros comerciales, en favor de restaurantes donde puedan encontrar la comida de sus sueños que haga las delicias y los likes de sus contactos en redes sociales. Ya veis, no sólo de cazar Pokemon viven nuestros jóvenes.

La comida es trendy y trae con ella valores tradicionales. Como el dedicar toda la atención a la misma. Empieza a extenderse, por ejemplo, la idea de que usar el móvil en un restaurante es una falta de respeto a la comunidad. La imagen del post representa la búsqueda de la etiqueta #foodporn en Instagram, con 93 millones de resultados a día de hoy, símbolo del enaltecimiento de la comida como objeto de deseo, para saciar el ego más que el hambre, ayudado por múltiples filtros de esta y otras aplicaciones en el móvil. Sin duda es hora para las empresas de saber qué valoran los millennials.

Sobre Andrés Macario

Foto de perfil de Andrés Macario

Andrés Macario Gañán es el director general de Vacolba, partner de negocio orientado a la venta en entorno digital. La clave de su éxito es el foco en resultados, la excelencia en el desempeño y la flexibilidad en la implementación. Ofrece una solución llave en mano, acercándose al usuario final a través de profesionales especialistas en ventas de calidad.

Vacolba nació para ayudar a las empresas a impulsar sus ventas en el nuevo entorno digital y se ha consolidado como partner de importantes marcas como Vodafone, Movistar, Sanitas y Tyco.

Andrés está muy presente en el mundo digital a través de su blog andresmacario.com y Twitter @andresmacariog donde ofrece consejos para la transformación digital de las organizaciones y pautas para ser CEO digital.

Colabora en numerosas publicaciones y blogs como PuroMarketingTicsyformacione-volucion de negocio digitalsoy.marketing y ha escrito artículos para medios como El Norte de CastillaEl Mundo de Castilla y León o Tribuna.

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