Gestiona pensando en tendencias y en el consumidor del futuro

Financieros y marketeros manejan muy bien el Excel. Buena parte de su trabajo consiste en analizar datos, números, calcular en base a los datos históricos acumulados y las previsiones de futuro y con todo ello, planificar estrategias y prever resultados según diferentes escenarios. Para que las previsiones sean lo más acertadas posibles es primordial conocer cómo es el consumidor, qué quiere y qué siente. Pero a nivel de dirección, ya no basta con conocer cómo es el consumidor actual, sino que hay que conocer cómo será el consumidor del futuro, al que deberemos conquistar dentro de unos años. Sólo así podremos ofrecerle lo que necesita adelantándonos a la competencia y situándonos en una posición de liderazgo.

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¿Qué tienen que contemplar las empresas para gestionar y tomar decisiones de negocio, crear productos y canales que les hagan ser más competitivos y que les permitan actuar con rapidez?.

El informe de Deloitte “Consumidor 2020: leyendo las señales”, analiza cómo cambiarán los consumidores y sus demandas en los próximos años y anticipa datos interesantes sobre las necesidades, valores y exigencias futuras.

La consultora prevé un sentimiento de crisis en torno a la disponibilidad de los alimentos por los cambios demográficos y el crecimiento de la clase media a nivel mundial, así como un incremento de los precios de los alimentos, factor que obligará a cambiar los valores de compra. El informe apunta a que la demanda actual de servicios de entretenimiento disminuirá y que habrá un mayor interés por el ahorro y previsión a futuro, gastos en atención médica, etc. Con este escenario parece evidente que habrá un cambio en la oferta de productos y servicios, que se desarrollarán nuevas opciones adaptadas a los estilos de vida y preferencias del momento.

Según el informe, muchos de los cambios en el comportamiento del consumidor propiciados por la crisis económica persistirán aunque la economía se recupere, por ejemplo, el ser más selectivos, la búsqueda de precios bajos, de productos ecológicos y la mayor tendencia al ahorro.

Otro aspecto muy interesante que indica el estudio es que los compradores valoran conceptos como la confianza, aunque su lealtad hacia las marcas será más volátil.

Para completar la información relativa al consumidor del futuro hemos revisado también el Informe Cliente 2.033 elaborado por PriceWaterhouseCoopers (PWC)  en colaboración con ICEMD -el Instituto de la Economía Digital de ESIC-, que se centra en los retos y oportunidades a los que se enfrentarán las empresas y administraciones en España en términos de consumo y de gestión del cliente y trata de dilucidar escenarios posibles para ayudar a saber los pasos que se tienen que dar.

Al igual que Deloitte, una de las conclusiones de este informe es que los cambios sociodemográficos conllevan la aparición de un consumidor distinto al que ahora conocemos, y que las nuevas tecnologías y las tendencias que se vislumbran cuestionan la viabilidad de los modelos de negocio tradicionales. El consumidor será más exigente y tendrá mayor capacidad y necesidad de influir.

Un pequeño cálculo: en 2033 la mayoría de consumidores serán nativos digitales. Actualmente, en España más del 90% de los niños con edades entre los 10 y 15 años usa de forma habitual Internet y su relación con el entorno está ligada a la tecnología. Este dato refuerza la idea de que 2033 estará marcado por tecnologías innovadoras que tienen la capacidad de modificar los patrones de consumo y el propio escenario social y empresarial actual, como los sensores, la tecnología wearable, el big data y el cloud computing, la impresión 3D, la realidad aumentada y la robótica y ordenadores cuánticos.

¿Qué debe hacer un negocio para prepararse a satisfacer al consumidor del futuro? El informe recomienda que las empresas aborden desde este momento una serie de aspectos clave:

  • Transparencia
  • Innovación
  • La capacidad de adelantarse a las decisiones de compra con la tecnología
  • Gestión en tiempo real
  • Eficiencia en los procesos
  • Omnicanalidad
  • Gestión de la reputación
  • La creación de una nueva idea de marca
  • Gestión de la comunicación

En definitiva, éste es el momento para conocer en profundidad a nuestro cliente actual y potencial y enfocar a la empresa hacia el cambio, con el objetivo de ajustarnos a las demandas de los nuevos mercados y consumidores y tener así una clara ventaja competitiva.

 

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